El telescopio espacial Swift fue lanzado en noviembre de 2004. No es muy conocido públicamente. Puede observar en distintas longitudes de onda: visible, ultravioleta, rayos X y rayos gamma. Su objetivo más importante es identificar objetos que producen explosiones de rayos gamma, identificados como GRB (Gamma Ray Burst), y clasificarlas para saber si todas tienen el mismo origen. Pero puede observar otras cosas como supernovas, erupciones estelares, agujeros negros, etc. Es un telescopio muy versátil.

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La radiación ultravioleta, los rayos X y los gamma son absorbidas por la atmósfera y no se pueden observar desde la Tierra, hay que hacerlo con telescopios espaciales. Entre los instrumentos que tiene este telescopio esta el Burst Alert Telescope (BAT) que observa una parte muy grande del cielo. Si detecta un GRB el telescopio apunta en la dirección de donde viene la señal, cosa que hace en pocos segundos y manda la información a Tierra para que otros telescopios, terrestres o espaciales, disponibles observen hacia ese lugar. Con esto se descubrió que muchos de los GRB son producidos por la colisión de agujeros negros o de estrellas de neutrones. Ha observado un GRB que ocurrió a 13.000 millones de años luz, el evento de este tipo más lejano que se ha observado, que se produjo en los orígenes del Universo. Aunque ya se hacían observaciones en Rayos X, los instrumentos de este telescopio obtenían imágenes de mayor calidad que los existentes.

El telescopio Swift fue programado para funcionar 2 años. Pasado ese tiempo decidieron continuar con su operación porque seguía obteniendo datos de calidad. Su órbita original estaba 600 km de altura. Debido al aumento de la actividad solar, la atmósfera terrestre se ha modificado y el telescopio Swift ha empezado a perder altura. Se le ha cambiado la posición de sus paneles solares y se ha modificado la forma de operación. Con esto se ha logrado frenar su caída pero no lo suficiente para que se mantenga en una órbita segura. Está a casi 400 km de altura y caería a Tierra de manera descontrolada hacia fin de este año. La NASA contrató una empresa privada para construir una nave para intentar llevarlo a una órbita cercana a la original. Este es un desafío enorme porque en menos de un año debían diseñarla, construirla, hacer todas las pruebas de funcionamiento y de seguridad a la que deben ser sometidas las naves espaciales y lanzarlo al espacio. Hace pocos días se lanzó esta nave y va al encuentro del telescopio Swift. Allí deberá agarrarlo con sus brazos robóticos, controlar su funcionamiento y tratar de elevarlo. Sin dudas es un desafío tecnológico muy grande y muy costoso.

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¿Vale la pena tanto esfuerzo?

Es importante no perder este telescopio. Sus imágenes han sido y son usadas por astrónomos de todo el mundo, ya que sus datos son de acceso público y se cree que todavía puede dar resultados importantes. Reemplazarlo sería muy costoso y llevaría un largo tiempo. También hay que tener en cuenta que desde que se cancelaron los vuelos con los transbordadores no se pudieron reparar los telescopios espaciales como se hizo con el Hubble.

Si esta misión es exitosa se podrán hacer otras para recuperar otros satélites, no solo telescopios espaciales y quizás para desviar asteroides peligrosos. Sin dudas vale la pena el esfuerzo.